LOCALIDAD: Hondarribia   PROVINCIA: Guipúzcoa


En cualquier época del año, uno de los paseos más agradables que podemos realizar por Hondarribia es aquel que recorre la falda Sur del Monte Jaizkibel, la que mira hacia el Estuario del Bidasoa.

Debemos de llegar inicialmente hasta Guadalupe, ermita que se encuentra en la carretera de Jaizkibel a unos cinco kilómetros de Hondarribia, de fácil acceso por carretera y a poco más de media hora si elegimos alcanzarla a pie desde el centro de la ciudad.

Junto a la iglesia está el mirador que nos permitirá poder contemplar unas hermosas vistas de la Bahía de Txingudi.

El camino que debemos tomar lo vemos desde el aparcamiento. Se trata de un camino de cemento que al principio se dirige directamente hacia el monte Jaizkibel, pasando por la Casa del Guarda (esta casa tiene una piedra de molino a la entrada que nos sirve de referencia). Deberemos de continuar por el mismo camino apenas unos doscientos metros, hasta que nos obliga a subir a una pista forestal de tierra arenosa.

En este punto no hay ninguna perdida, o bien seguimos la pista forestal que bordea la ladera sur del monte o bien decidimos subir por la pronunciada pendiente directamente al Jaizkibel.

Si seguimos la pista forestal, las vistas del valle y de la bahía nos acompañarán a lo largo del recorrido. Podemos andar por ella durante varios kilómetros, sin ascender, pero para llegar a la cima es aconsejable tomar una subida que nos encontraremos a la derecha a unos dos kilómetros del punto de partida.

Cuando hallamos recorrido un kilómetro y medio de esta nueva pista igual de ancha, que al principio asciende, pero que luego mantiene la misma cota, tendremos que estar atentos para que no nos pase desapercibido un pequeño camino a la derecha que es el que nos llevará a la cima.

Esta subida que es muy llevadera nos permitirá alcanzar en apenas 10 minutos el antiguo parador, cuyo único rastro son los arcos del antiguo edificio y un bonito mapa en piedra que nos indica la toponimia de todos los montes que se observan desde el mirador.

La vuelta la podemos hacer por la cresta del monte siguiendo un sendero que recorre las antiguas torres de vigilancia y señalización que se levantaron durante la guerra carlista. No hay ninguna pérdida ya que continuamente tenemos referencias y terminaremos bajando a Guadalupe por la pendiente que evitamos al principio.

Una vez abajo, si queréis un buen consejo, ir a la cantina a tomar una botella de sidra y unos pintxos de txistorra ó unas croquetas que están de cine (a precios populares) para reponeros del paseo.


 



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